Margherita
€6,50Tomate, fiordilatte de Agerola y albahaca. La vara con la que nos miden.

Rione Sanità · Nápoles
Pizzería desde 1978: masa de veinticuatro horas, horno a 485 °C, cuarenta y ocho plazas y ninguna reserva después de las diez.
Desde 1978
El horno lo levantó el maestro Ciro en 1978 con la toba de la colina. Desde entonces nunca se ha enfriado del todo: por la mañana lo encendemos sobre las brasas de la noche anterior.
Hacemos trece pizzas y nada más. No repartimos a domicilio: una pizza napolitana después de diez minutos en una caja ya es otra cosa, y preferimos decirlo antes que estropearle la cena.


Cómo se hace
Harina, agua, sal y levadura. Todo lo demás es tiempo y temperatura, y ahí es donde se separan una pizza y una pizza napolitana.
La masa fermenta un día entero a temperatura ambiente. Cuanto más lenta, más ligera: quien sale de aquí de noche duerme bien.
El horno de leña está a 485 °C. La pizza se hace en setenta segundos y el borde sube antes de quemarse.
Masa sin gluten bajo petición, +2 €. Se prepara en una superficie aparte, pero en esta sala la harina vuela: avísenos si la alergia es seria.
Las pizzas
Trece pizzas, dos pastas y las frituras. La carta entera cabe en una página.
Tomate, fiordilatte de Agerola y albahaca. La vara con la que nos miden.
Tomate San Marzano, ajo, orégano y aceite. Sin mozzarella, como en 1734.
Salami picante napolitano, fiordilatte y tomate.
La pareja que en Nápoles no se discute: salchicha y grelos amargos.
Jamón cocido, champiñones, alcachofas y aceitunas. Todo lo que hay.
Cómo llegar
Antes de venir
Sí, desde esta web: rellene la solicitud y se abrirá WhatsApp con el mensaje ya escrito. A partir de las 22 h no aceptamos reservas, solo la cola.
No. Diez minutos en una caja convierten una pizza napolitana en otra cosa. Para llevar sí, pero cómasela enseguida: el banco de fuera está libre.
Masa sin gluten bajo petición (+2 €), y la carta se puede filtrar por vegetariano y vegano. La marinara siempre ha sido vegana. Los alérgenos están escritos con todas las letras bajo cada plato.
Viernes y sábado sí, entre veinte y cuarenta minutos. Se espera en la calle con un vaso en la mano: es parte de la noche.
Sí, incluso para un café.