Gilda
€2,20Aceituna, guindilla y anchoa en un palillo. El primer pintxo de la historia, y sigue siendo el primero de la noche.

Parte Vieja · Donostia-San Sebastián
Desde 1989 en Fermin Kalbeton: gildas a mediodía, txangurro por la noche y txakoli escanciado desde alto. Cuatro mesas al fondo, para quien las necesite.
Desde 1989
Haizea abrió en 1989 en un local que antes fue pescadería. De aquello queda el mostrador de mármol, y encima siguen apareciendo los pintxos a las once de la mañana.
No tenemos carta de degustación ni turno de cena. Aquí se está de pie, se come con la mano, se pide otro txakoli y se pasa al bar siguiente. Así funciona esta calle desde hace cuarenta años.


Cómo funciona
Si es su primera barra de pintxos, esto es todo lo que hay que saber. No hay truco ni orden correcto: la barra funciona por confianza desde hace décadas.
Coja un plato y sírvase usted mismo de la barra. No hace falta pedir permiso ni esperar a nadie.
Los de la cocina se piden al camarero y salen en cinco minutos. Están en la pizarra y en esta carta.
Al irse, diga lo que ha tomado. Se cuenta por palillos y por memoria, y nadie lo apunta: así ha sido siempre.
La barra
Los fríos cambian dos veces al día. Los calientes salen de la cocina cuando los pide.
Aceituna, guindilla y anchoa en un palillo. El primer pintxo de la historia, y sigue siendo el primero de la noche.
Centollo desmigado en su caparazón, gratinado al momento.
Aceite, ajo y la gelatina del propio bacalao. Sin nata: la salsa se liga moviendo la cazuela.
La cococha es la papada de la merluza. Textura rara la primera vez, y luego se pide siempre.
Quemada por fuera y casi líquida por dentro. La receta que salió de esta ciudad.
Cómo llegar
Antes de venir
Para la barra no: se llega y se pide. Las cuatro mesas del fondo sí se reservan, y para eso está la solicitud de esta web.
En las cuatro mesas, sí, y allí se piden raciones en vez de pintxos. Media ración es media de verdad, no un plato pequeño con el mismo precio.
Sí, y la carta se puede filtrar. Los pimientos de Gernika y el tomate son veganos; varios pintxos calientes se sirven sin pan. Los alérgenos están escritos con todas las letras bajo cada plato.
Sí, también un zurito de dos euros.
A mediodía sí, y hay tortilla y croquetas que les suelen gustar. Por la noche la barra se llena y no es sitio para un carrito.